La profunda sencillez del cristianismo.
Entender la fe no es una exigencia reservada a unos pocos. Y saber explicarla no es tarea acotada a un pequeño grupo de escogidos. Así lo entendió C. S. Lewis, autor de esta obra, que nos propone un repaso a los aspectos más fundamentales del cristianismo. Por ello, Mero cristianismo no es un tratado escrito para sacerdotes o religiosos, sino para todos aquellos millones de fieles laicos que no poseen profundos estudios en filosofía o teología.
El r�pido devenir de los acontecimientos y lo desastroso de gran cantidad de los mismos exige una defensa de las virtudes y valores por parte de la sociedad. Tarea �sta en la no es posible mirar hacia otro lado o delegar autom�ticamente en terceros. Y, por supuesto, en la que tampoco puede bastar con la cr�tica, sino que es necesario saber proponer y construir. Como dice el mismo Lewis: �Cuando piden una pauta por parte de la Iglesia [para solucionar problemas sociales concretos] la mayor�a de las personas se refiere a que sea el clero el que proponga un programa pol�tico. Y eso es absurdo� porque �el trabajo nos ata�e a nosotros los seglares�.
Este libro responde precisamente a esa exigencia. Como leemos en el prefacio del mismo, "desde que me convertí al cristianismo he pensado que el mejor, y tal vez el único, servicio que puedo prestar a mis prójimos no creyentes es explicar y defender la creencia que ha sido común a casi todos los cristianos de todos los tiempos". Un servicio, por otra parte, magistral en su desarrollo, que tiene el acierto de explicar cuestiones que otros ni se atreven a nombrar de una manera comprensible y convincente.
Escrito a raíz de tres conferencias radiofónicas, el texto mantiene el característico estilo cercano, sencillo y pedagógico del escritor inglés. En ningún momento el lector quedará asfixiado por una prosa hermética en exceso, ni siquiera durante la explicación de las cuestiones más complicadas.
Sabías que...
C. S. Lewis entregó partes del original a cuatro clérigos (uno católico, otro metodista, otro anglicano y otro presbiteriano) para pedirles su opinión y no caer en personalismos.